Viaje a Egipto’19

19-11-13_11-26-Viaje a Egipto

Durante años anteriores había visitado los desiertos de Marruecos, Túnez, Argelia y Líbano y desde hace unos años quería también andar por el desierto egipcio y de paso ver sus pirámides. En varias ocasiones he querido enrolarme en este viaje, frustrado por algún motivo, y por fin pude hacerlo con el completo viaje que diseñan, año tras año desde la asociación de “Amigos de la Alcazaba”. Así fue como comencé “El viaje de mi vida”, como decía la publicidad, y es cierto que ha sido una experiencia maravillosa.

Día 1. Miércoles 13 de noviembre: De Madrid al Cairo y de ahí a Luxor

Del 13 al 27 de noviembre 2019, durante 15 días realizamos un recorrido por tierras egipcias, comenzando por tierras del alto Egipto y terminando en el bajo Egipto. Cambiamos tres veces de avión a lo largo del día, desde Almería a Madrid, de Madrid al Cairo y del Cairo a Luxor, saliendo muy de madrugada hasta bien entrada la noche. Al llegar nos hospedamos en el Hotel Sonesta que está situado justo en la orilla oriental del río Nilo. Estábamos tan cansados que a nadie se le ocurrió la idea de explorar la ciudad.

Día 2. Jueves 14 de noviembre: Tumbas de Reyes y Reinas

El primer día de visitas fue un verdadero atracón de pictografía egipcia, ese modo tan peculiar de expresar hechos e ideas que tenían los egipcios con jeroglíficos y dibujos. Por suerte, la ininteligible escritura jeroglífica egipcia pudo ser traducida gracias al descubrirse en 1799 de la famosa Piedra de Rosetta cuyo texto superior estaba en jeroglíficos egipcios, la parte intermedia en escritura demótica y la inferior en griego antiguo. Se cree que se grabó en Menfis en el año 196 a. C. por orden del faraón Ptolomeo V.

Nuestro guía Yousry Samir (“Pepe” para los amigos), con mucha paciencia, pero incasable, nos fue desgranando el significado de lo más importante que estaba escrito en las paredes (de haber sido exhaustivos, todavía estaríamos dando vueltas por la primera tumba) debidamente contextualizado cronológicamente, analizando motivos e intenciones.

Aquello se imponía por inmenso, hermoso, único y delicado; así que tuve que elegir más por los significantes de las paredes que por lo significados de Pepe al que escuchaba a retazos. Comprendí enseguida que estaba en un sitio único y que tenía que aprovecharlo del mejor modo posible. No podía escuchar a Pepe y a la vez hacer fotos, así que sabiendo que podía recuperar por internet parte de lo que decía, me dediqué en cuerpo y alma a hacer fotos con el móvil ya que estaba prohibido hacerlo con la cámara. Tuvimos suerte porque antes tenían prohibido cualquier tipo de grabación.

Las tumbas del Valle de Reyes y Reinas están situadas en la parte occidental del río Nilo (la oriental era para los vivos, según nos explicó Pepe). Principalmente esta necrópolis se sitúa en el Imperio Nuevo (dinastías XVIII, XIX y XX).

Iniciamos nuestras visitas por el Valle de los Reyes, que albergó tumbas durante cinco siglos. Visitamos varias tumbas debidamente catalogadas en el reportaje de fotos que a continuación expongo, siendo la más importante por su profusión y conservación la tumba de Seti I. Aquí se puede ver: 19-11-14 Valle de los Reyes

Tras visitar la Casa Museo de Howard Carter, el descubridor de la tumba de Tutankhamon y una réplica de ésta, pasamos al Valle de las Reinas. Primero visitamos la tumba de Nefertari, toda una belleza por su sensibilidad y finura y después la del infante Amenkhorkopesef que era hijo de Ramses III.

Aquí para ver estas fotos: 19-11-14 Valle de las Reinas

Día 3. Viernes, 15 de noviembre: Visitas a Dendera y Abydos

Este día fue de mucho autobús pues desde Luxor, siguiendo el cauce del río Nilo, a unos 80 km hacia el norte, hicimos dos visitas, primero fue a Dendera, para visitar el templo de la diosa Hathor y, tras otros 100km hacia el este, también siguiendo el Nilo, llegamos a Abydos, para visitar el templo de Seth I, uno de los templos más bellos y mejor conservados, que contiene una lista de los Faraones de Egipto.

El largo recorrido de subida y bajada en bus, estaba amenizada por las charlas que nos daba Pepe para saber qué íbamos a ver, dándonos una profusión de fechas, faraones, razones e intenciones que escuchábamos con interés. Para ir de una sala a otra de lugar visitado, terminada su explicación añadiendo una coletilla, propia de su fino humor, que a todos dibujaba una cómplice sonrisa “por favor, no cambien de emisora, no suelten la soga”. Casi todos los que formábamos el grupo, eran fervientes admiradores de las explicaciones de Pepe y no se perdían detalle de su charla; en mi caso, absorto y animado por las maravillas gráficas, solo atendía intermitentemente y esporádicamente. Así se explica el lío mental que tengo sobre la antigua cultura egipcia, pero que he disipado en parte con la información que he ido tomando para la selección de fotos y para este relato.

El templo de Dendera me encantó. Ya en la entrada había una sala con enormes columnas que contenían multitud de grabados. Desde el imperio medio egipcio, las sucesivas oleadas culturales, principalmente griegas y romanas, dejaron algo de su impronta. Su buen estado parece ser que se debe a que quedó sepultado en las arenas del desierto hasta que lo desenterró el francés Auguste Mariette a mediados del siglo XIX.

Me sorprendieron las escaleras para llegar a la terraza, una para subir y otra para bajar, que estaban generosamente plagada de grabados, principalmente pictogramas. El simulacro de Zodiaco, intentando imitar al que se llevaron los franceses, quizá por su color muy oscuro, quizá porque dolía el cuello mirando hacia arriba intentando ver qué había pintado, no me sorprendió tanto como su fama.

No se si fue mi impresión subjetiva, pero quise notar las intervenciones en la época helénica de los ptolomeos con mucho respeto sobre lo ya construido por los egipcios siglos antes, hasta el punto que percibo una perfecta simbiosis entre ambas culturas, algo que no he visto en otros sitios del mundo donde ha sido usual que la invasión extranjera no respete la cultura que se encuentra sino, todo lo contrario, es arrasada y la nueva impuesta a fuerza de fuego y sangre.

Ver las fotos aquí: 19-11-15 Templo Hathor en Dendera

Me perdí ante tantos dioses pululando por el Templo de Seti I en Abydos, todo lo contrario que a Pepe que parecía disfrutar entre tanto mito. Así que prescindí de la parte más divina y me centré en la parte gráfica, más lúdica y terrenal. Un buen número de los pictogramas mantenían sus colores originales. Salvo la lista de los faraones y un relato ensalzando al egocéntrico Ramsés II, las representaciones son principalmente mitológicas.

Ver las fotos aquí: 19-11-15 Templo de Seti I en Abydos.

Día 4. Sábado, 16 de noviembre. Templos de Hatshepsut y Ramses III y tumbas de Nobles y Artesanos

Aprovechamos este día para seguir viendo los mejores sitios arqueológicos de Luxor. Esta ciudad tuvo una gran importancia pues fue capital del Imperio Nuevo del Antiguo Egipto cuando por entonces se llamaba Tebas. Luxor fue edificada sobre las ruinas de la ciudad de Tebas, situada en la ribera oriental del río Nilo a unos 200 km al norte de la primera catarata en Aswan.

La primera visita fue al Templo de Hatshepsut. Hija de Thutmose I y esposa de Thutmose II, poseía gran capacidad de gobernar. Moviendo influencias, igualito que ahora, principalmente entre los sacerdotes, desplazó paulatinamente al hijo que tuvo Thutmose II con una concubina, argumentando su corta edad y su dudoso linaje real y con bulos tales como que ella era la elegida por el dios Amón. Gobernó desde 1479 a 1457 a. C., en tiempos de la dinastía XVIII apoyada principalmente en el sacerdote Hapuseneb y el arquitecto Senenmut, su supuesto amante. Para aumentar su autoridad se ponía una barbilla postiza.

Imaginamos la tirria que Thutmose III, el faraón que fue desplazado del poder, le tendría a Hatshepsut, por lo que cuando tuvo ocasión se quitó de en medio a ella y su amante y trató de borrar de la memoria sus obras. Por eso el templo perdió su vistosidad inicial con tanto borrado. Los apoyos, los bulos y los borrados son los efectos colaterales del poder tan en boga en la actualidad. El templo, tiene una arquitectura original y moderna; desde lejos parece un edificio de tres plantas con columnas cuadradas.

Después fuimos a una tienda de objetos de alabastro donde nos explicaron cómo se trabajaba y se trabaja actualmente este material. Mientras muchas se interesaban por comprar algunos objetos, yo me dediqué a fotografiar casi toda la tienda. Tras las compras fuimos a visitar algunas tumbas de noble y artesanos.

Me llamó la atención que Pepe, al visitar el poblado Deir el Medina donde vivían los artesanos, dijera que hay constancia de que los obreros alguna vez hicieran huelga. Parece ser que por entonces el trabajo era pagado en especies, comida, vestimenta y cobijo y que el motivo de la huelga fue el retraso de las especies cuyo el noble responsable pagaba tarde y mal.

Al volver a Luxor cambiamos el lujoso Hotel por un, también lujoso, barco: el Blue Shadow. Por la tarde visitamos el templo de Ramses III en Luxor. Ante la gran cantidad de fotos de este día, las dividí en dos álbumes, uno para los templos y el otro para las tumbas:

19-11-16 Templos de Hatshepsut y Ramses III

19-11-16-Tumbas de Nobles y Artesanos

Día 5. Domingo, 17 de noviembre: Templo de Karnak y Museo de Luxor

Antes de partir en el ferry, todavía nos quedaba en Luxor ver algunas maravillas más. Construido a lo largo de dos mil años, el templo de Karnak es el complejo religioso más grande del mundo, como menos de Egipto, pues fueron muchos los faraones que intentaron dejar algo de su impronta, así como las invasiones culturales posteriores. El resultado es un complejo arquitectónico gigante, muy diversificado y abigarrado que para un visitante es difícil de asimilar a un esquema sencillo.

Pepe, inaccesible al desaliento, intentó poner algo de orden en aquella grandiosidad de piedras que parecían competir entre ellas, y es posible que si en vez de tantas fotos lo hubiera escuchado podría haber entendido algo más. En su lugar, me dediqué a tirar fotos y fotos hasta la hora que el guía nos fijó para volver al autobús. Las fotos que tiré en el templo de Karnak, y otras del museo de Luxor se pueden ver aquí:

19-11-17 Templo de Karnak-Museo de Luxor

Día 6. Lunes 18 de noviembre: Crucero a templos de Edfu y Kom Ombo en Aswan

Por la mañana, el avance del barco, lento pero seguro, no llevó hasta la ciudad de Edfu. A la hora señalada una algarabía de calesas nos llevó al Templo del dios halcón Horus, quizá el templo mejor conservado de Egipto. Escrito en el peculiar grafismo del antiguo egipcio en las paredes del templo, se relata la lucha del dios Set contra Horus.

19-11-18 Templo de Horus en Edfu

Mientras bajábamos hasta Aswan, pudimos disfrutar de un placentero paseo en el que, en ocasiones, desde barco casi que podíamos tocar las orillas del río Nilo. Así que aprovechábamos para tomar multitud de fotos de un río que el que más y el que menos lo traía mitificado de la escuela con orillas más lineales y menos recovecos, al menos esa era mi caso. Doble disfrute. Ya a la tarde llegamos a la ciudad de Kom Ombo donde una multitud de barcos, que habían realizado la misma ruta turística que nosotros, se encontraban anclados en el puerto.

Por la tarde realizamos la visita al templo doble de Haroeris, con la cabeza de halcón, y Sobek, con cabeza de cocodrilo: dos dioses y cada uno con su entrada y altar. Aprovechando la luz dorada en la puesta de sol, las construcciones salían magnificadas en las fotos. Ya de noche visitamos un nilómetro que era utilizado para medir el nivel de las aguas del río, un dato tan importante para gestionar los cultivos.

Una vez en el barco, continuó su navegación hacia Aswan. Y ya cenados, se desató una hermosa fiesta donde adecuadamente disfrazados de árabes, disfrutamos de lo lindo. Las fotos de la orilla del Nilo, la visita del templo de Kom Ombo y la fiesta a bordo se pueden ver aquí 19-11-18 Río Nilo y Kom Ombo

Día 7. Martes, 19 de noviembre. Tumbas de Qubet El-Hawa y Monasterio de San Simeón

Después de anclar nuestro barco en Aswan, tomamos una pintoresca faluca para cruzar a la orilla occidental del Nilo, donde íbamos a visitar las tumbas de Qubbet al Hawa que estaban en la colina del mismo nombre, excavadas en roca y decoradas con escenas cotidianas con hasta más de 4.000 años de antigüedad. Impresiona ver cómo en esta zona, el desierto llega hasta la misma orilla del río.

Concluida la visita, nos adentramos por el desierto hasta llegar al Monasterio fortificado de San Simeón que se construyó en el siglo VII. Unos los hicimos andando, mientras otros fueron en camello. Aunque buena parte del monasterio se encuentra en ruinas, todavía tiene en sus construcciones, mucha fuerza expresiva para sorprender al visitante. Lo que me cuesta trabajo de entender es, qué le pudo pasar a Simeón que, teniendo una posición acomodada, el hombre tomara la decisión de irse a ese lugar tan inhóspito y cómo fue que la iglesia decidiera subvencionarlo, porque barato no tuvo que ser la construcción. ¡alucino con las cosas de los religiosos!

Por la noche fuimos a dar un paseo por Aswan, todo lo cual se puede ver en el álbum 19-11-19 Tumbas de Nobles-Simeón

Día 8. Miércoles, 20 de noviembre: De Aswan a Abu Simbel. Templos de Ramsés II y Nefertari

Nos llevó toda la mañana para ir en autobús de Aswan a Abu Simbel, a través del desierto. Pudiera parecer que todo el paisaje era amorfo, pero no, además de ver mucha arena, vimos urbanizaciones hechas con capitales “no se sabe dónde salieron”, canales de agua tan grandes como ríos, muros de varios kilómetros sin nada que guardar, graciosas colinas de roca que sobresalían sobre el mar de arena y algunos espejismos donde parecía haber agua donde no la hay. Se me antojó pensar que el desierto es un buen lugar para blanquear el dinero de los corruptos. Ahí dejo eso.

Abu Simbel es una localidad creada al calor del majestuoso templo de Ramses II ya en el límite sur de Egipto con Sudán. Esa frontera, que a lo largo de la historia del antiguo Egipto ha ido cambiando en función de quieres ganaban la guerra, pero que principalmente ha sido la región de los Nubios. Quedamos gratamente maravillados con el Hotel Seti I donde nos hospedamos y de sus lujosas y espaciosas habitaciones casi todas de cara al lago Nasser. Este embalse, es el resultado artificial de la construcción de la presa de Aswan entre 1958 y 1970. En los años 60s, varios lugares arqueológicos nubios tuvieron que ser desmontados bloque a bloque y trasladados a ubicaciones más elevadas. Entre ellos, el más famoso, el templo de Abu Simbel, objetivo del viaje de la mañana y que visitamos por la tarde, junto al Templo de su esposa Nefertari.

Mereció sobradamente la pena el viaje. Tras las espectaculares estatuas de las entradas en ambos templos, dentro nos esperaba infinidad de bajos relieves ensalzando la figura de Ramses, así como un sinfín de ofrendas entre dioses, incluyendo al propio faraón que se vio tanto o más que un dios. En el templo de Nefertari encontramos más delicadeza y más hazañas bélicas del marido.

Al salir la naturaleza nos brindó una puesta de sol sobre el lago Nasser que no entraba en el programa pero que disfrutamos igualmente, y después, un espectáculo de Luz y Sonido que sí entraba programado. Me encantó. La voz grave del narrador, en castellano debido que éramos el grupo más numeroso, fue desgranando un relato pomposo de dioses, a la vez que era recreada con los mismos pictogramas que habíamos visto en los templos y proyectados sobre las dos colinas donde se ubicaban los templos que hacía las veces de pantalla, en medio de un juego animado de imágenes, luces y sonido. Nos quedamos con la boca abierta.

Ese día llenó nuestras expectativas sobradamente. Pero aún no acabó todo, pues tras una suculenta cena finalizada con excelentes postres egipcios, rematamos el día con un paseo nocturno por el hotel que es, en sí mismo junto al lago, un espectáculo más.

Aquí se pueden ver las fotos de la visita: 19-11-20 Templos Ramsés-Nefertari

Día 9. Jueves, 21 de noviembre: Regreso a Aswan y visita de restos arqueológicos rescatados a la presa.

Tras un hermoso amanecer desde la ventana de la habitación, iniciamos el viaje de vuelta a Aswan, y si en la ida todo fue mirar lo que sobresalía en el mar del desierto, para la vuelta más bien lo pasé durmiendo plácidamente, aunque tuve tiempo para ver de nuevo el sorprendente e interminable muro que han hecho en el desierto que se me convirtió en pesadilla con lo mal pensado que soy yo para esas construcciones de difícil comprensión.

Al llegar a la zona de la presa, un lindo barquito nos llevó hasta el sitio donde hay un buen número de construcciones rescatadas de las aguas del Nilo. Principalmente nos centramos en el templo de Kalabsha dedicado al Dios Mandulis y el de Beit El Wali de Ramsés II y el kiosko de Kertasi construido en honor de la Diosa Isis.

Llegando a Aswan nos hospedaron en el hotel Mövenpick ubicado en la Isla Elefantina y que al día siguiente íbamos a visitar. Tuvimos suerte que nos tocara una habitación que daba al norte de la isla donde se veía decenas de falucas en ese momento, balanceándose lentamente por el inmenso y omnipresente Nilo y la colina, bien iluminada por la noche, que visitamos días antes: Qubet El-Hawa.

Aquí para ver las fotos: 19-11-21 Rescate en presa de Asuan

Día 10. Viernes, 22 de noviembre: Visita al Museo Nubio y restos arqueológicos de la Isla Elefantina

La primera visita que hicimos ese día fue a una cantera donde se encuentra un obelisco inacabado que iba destinado a realzar la figura de la reina Hatshepsut donde se puede ver claramente el esfuerzo de los canteros para ir moldeando la roca, nada menos que un obelisco de 41 metros de largo y 1.200 toneladas de peso. En el proceso de extracción la roca no podía sufrir fisuras o rupturas en sus formas pues entonces se abandonaba como fue en este caso. En caso que pudieran sacarlo de una sola pieza, es difícil imaginar cómo lo trasladaban a más de un centenar de kilómetros de su ubicación original sabiendo que lo hacían aprovechando las inundaciones del Nilo, cuando el agua llegaba hasta la cantera. Mucho más difícil que mover los moais de Rapa Nui, cuyos desplazamientos también sorprenden al mundo entero.

El ascenso de las aguas de la presa de Aswan fue paulatinamente inundando las muchas construcciones de la antigüedad que habían por esa zona. Se vió la necesidad de crear un museo Nubio visto que la gran presa podía enterrar muchas maravillas arqueológicas. En la actualidad hay depositadas gran cantidad de piezas, desde las prehistóricas de Nubia hasta la época islámica, pasando por el Neolítico, faraónico, griego, romano, bizantino y copto. Aproximadamente hay más de 3.000 piezas.

Siempre me ha llegado ecos de los Nubios como una cultura que se desarrolló junto al Nilo entre el alto Egipto y el norte de Sudan. Ya con Pepe como guía, comprendí que no se podía entender la historia del alto Egipto sin hablar de los Nubios y tanto más cuando visitamos el museo y después tuve que elaborar algunos textos para las fotos, sobre todo, en dos de ellas: la fortaleza de Buhen y las pirámides de Meroe. Desde entonces me ha cautivado lo suficiente la cultura Nubia como para leer ávidamente artículos sobre esto y para pensar en un nuevo viaje al norte de Sudan.

Después visitamos la isla Elefantina, lugar famoso porque por allí pasó todas las culturas que en diferentes periodos históricos han gobernado en el país: egipcios, nubios, persas, griegos, romanos y árabes; cada una de las cuales dejaron algo de su impronta cultural, pero también destruyeron, en mayor o menos medida, algo de las culturas anteriores que no le gustara. El resultado de tanto trajín destructor es una zona de piedras, más o menos ordenadas, algunas de ellas grabadas, que dificultaba a Pepe el guía un relato en continuidad. Ah! también había un nilómetro y unos papiros que no vimos. En resumen, un lugar muy especial donde se construyeron numerosos templos a lo largo de la historia, mientras, siglos después, culturas rivales lo destruyeron. Al final vimos lo que tuvimos suerte de que quedara en pie.

Aquí dejo lo que quedó en pie: 19-11-22-Museo Nubio-Elefantina

Día 11. Sábado 23 de noviembre: Vuelo de Aswan al Cairo: El Museo Egipcio

En este día, hubo un cambio en la rutina diaria pues teníamos que volar de Aswan al Cairo y ya se sabe que los protocolos de un aeropuerto no son tan benignos como la bondad de Pepe repartiendo entradas para todos a fin de entrar en el onírico y sugerente mundo de los antiguos egipcios ¿cómo fueron capaces de desarrollar ese mundo mitológico e inventar esa escritura jeroglífica para expresarlo y así llegar todo este mundo onírico hasta nuestros días 5 siglos después?

Tras el vuelo, un autobús nos llevó cómodamente del aeropuerto al Museo Egipcio ¿Qué más podemos pedir? El museo se encuentra en El Cairo que custodia la mayor colección de objetos de la época del Antiguo Egipto; posee más de 136.000 objetos clasificados de diferentes épocas de la historia egipcia: Tinita, Imperio Antiguo, Imperio Medio, Imperio Nuevo, Tercer Período Intermedio, Tardío, Helenístico y Romano, sobresaliendo de otros museos no solo por la cantidad, sino también por la importancia de muchos de ellos.

Debido a que está en proceso de cambiar parte del museo a otro edificio cerca de las Pirámides de Guisa, lo encontramos un poco desmejorado. Eché en falta más medidas didácticas para comprender mejor lo que se veía y más rotulaciones diseñadas con tipografía y grafismos más modernos, sugerentes y atractivos. En rotulaciones y arquitectura, se nota demasiado su vejez. Está abierto desde 1902 y seguro que lo habrán ido renovando periódicamente, pero quizá no lo suficiente. No obstante, me gustó muchísimo pues en un mismo espacio uno puede ver lo más significativo de la producción artística del antiguo Egipto, incluyendo detalles de la cultura helenística y romana. Lo que más me encantó fue la papiroteca con todo su sistema de expresiones pictóricas (lástima los reflejos en las fotos de los focos inoportunamente puestos).

Tras una delicada comida en un hotel-barco anclado en el Nilo, nos dirigimos al que sería nuestro último alojamiento: el Hotel Sheraton, para mi gusto el más lujoso de todos, aunque a mí me sobrara tantos excesos. Fue genial que tuviéramos la tarde libre tras una buena siesta andaluza. Compre en un kiosco cualquiera un botellín de agua y una bolsa de maní para poder saber los precios reales y compararlos con los de los hoteles, pero el turismo de paquete es tal que uno no se entera de casi nada de la vida real de la gente y menos de los precios y más en un país con otro idioma.

Aquí se pueden ver las fotos que hice en el museo: 19-11-23 Museo Cairo

Día 12. Domingo, 24 de noviembre: Evolución de las mastabas en Saqqara

Saqqara es el emplazamiento de la necrópolis principal de la ciudad de Menfis, en la ribera occidental del Nilo, situada a unos 30 km de El Cairo y 17 de la ciudad de Guiza. Ha estado funcionando desde la Dinastía I (ca. 3050 aC) hasta época cristiana (540 dC). Menfis, situada al sur del delta del río Nilo, fue fundada alrededor del 3050 aC por el primer faraón de Egipto, Menes, y fue la capital del Imperio Antiguo de Egipto. Sobre 2040 aC, Tebas sucedió a Menfis y sobre el 331 aC la capital de Egipto fue Alejandría. Menfis fue cayendo en el olvido y definitivamente abandonada en 641 aC, y sus ruinas se convirtieron en cantera principalmente para las construcciones de la nueva capital egipcia, El Cairo, lo que explica que actualmente apenas queda nada de la que fue la ciudad más poblada del planeta sobre el 2250 aC.

Lo que tiene de especial Saqqara es que se puede evaluar la importancia que tenía para los egipcios, principalmente los de la élite, crear condiciones materiales en su tumba para hacer el viaje hacia la otra vida y vivir sin apuros. Todo dependía del presupuesto de cada muerto, no es la misma tumba la de un agricultor que aprovecha las crecidas del Nilo para subsistir que la de un faraón que quería para él las técnicas constructivas más avanzada.

Las primeras tumbas de los faraones, llamadas “mastabas”, consistían en un muro ligeramente inclinado hacia dentro de base rectangular con una habitación para el culto y al lado un pozo de varios metros que terminaban en un cuarto horizontal donde se depositaba la momia del faraón. Una vez colocada la momia, el pozo se solía cegar con piedras para evitar robos. A partir de este sencillo esquema se fue cada vez más enriqueciendo con mejores materiales, más volumen y mejores pictogramas.

El faraón Zoser, sobre el 2650aC, quiso una tumba más suculenta que la mastaba y para ello contrató al mejor arquitecto de la época: Imhotep. Este personaje es muy importante para entender la historia del antiguo Egipto. Se le considera el Leonardo DaVinci de la época. Con eso está dicho to. Se le ocurrió tomando como base una gran mastaba, colocar encima hasta seis mastabas más en tamaño decreciente: el resultado fue la primera pirámide escalonada. Este diseño fue copiado por los siguientes faraones hasta que, sobre el 2600aC, Sneferu, quiso algo más suntuoso: una pirámide. El problema fue que sus técnicos les fueron dando una inclinación superior a 45º y llegado a la mitad se dieron cuenta que iba a ser demasiado alta e inestable y, para acabarla, cambiaron de inclinación las caras: el resultado fue la famosa Pirámide Acodada. La insistencia de este faraón para tener una tumba a su altura, hizo que años más tarde se construyera la Pirámide Roja, primera construcción con caras planas. Yo estuve allí dentro y fue entonces cuando empaticé con los que día a día fueron construyendo el centro hueco de la pirámide con aquellas moles pétreas, con toneladas de piedra por encima de sus cabezas y con un aire enrarecido que dificultaba la respiración.

La Pirámide de Unas es la primera en la que aparecen textos escritos, los llamados Textos de las Pirámides. Esta historia de evolución de las tumbas se puede ver gráficamente aquí:

19-11-24 Las Mastabas de Saqqara

Día 13. Lunes, 25 de noviembre: Pirámides de Keops, Kefrén y Mikerinos

Una vez que comprendimos en Saqqara que no fue una tarea fácil hacer una pirámide tal y como la conocemos, llegó el día que todos esperábamos, el deseado, el que más desea el turista típico: ver las grandes pirámides de Giza, en parte para poder decir “yo estuve allí”. Tal es la machaca que nos han dado con los esplendores del antiguo Egipto que visto lo visto, no es publicidad falsa de esa que sale en la televisión hablando de las maravillas de la alimentación industrial que es todo falso.

Yo personalmente me quedé pequeño ante tanta grandeza ¡las pirámides no cabían en la cámara! Tanto como las pirámides, me impresionaron los niños de colegios egipcios que alegres nos saludaban y nosotros le correspondíamos igualmente a ellos. Siempre he dicho que los contactos interculturales cuando son de corazón, aportan una alegría profunda. Lo mismo que sentí cuando me dijeron en la visita a la Esfinge que iba con nosotros un grupo nubio: me pareció gente muy especial.

El día no nos favoreció mucho pues había una tormenta de arena que molestaba constantemente y desmejoraba las fotos. Por esa cosa del “yo estuve allí”, de las tres famosas pirámides, Keops, Kefren y Micerinos, bajé a la segunda, pero me decepcionó que todavía en ese momento no grababan jeroglíficos en el interior. Triste fue ver las paredes peladas y lisas. Ese honor se lo debemos al faraón Unas y fue que a partir de entonces, aparecieron los cartuchos y las descripciones jeroglíficas sobre lo que fue el faraón en vida.

Las fotos se pueden ver aquí: 19-11-25 Grandes Pirámides de Giza

Día 14. Martes, 26 de noviembre: Antiguos Barrios Religiosos del Cairo: Coptos y Musulmanes

La primera visita fue al barrio Copto. Pensando que sólo los iconos cristianos estaban en los usuales países católicos, me quedé muy sorprendido que también los hubiera en Egipto. Igualito que en España, pude fotografiar vírgenes, demonios, ángeles, pulpitos, hornacinas, santos, etc., pero más aún aluciné cuando ví un mapa gigante que muestra el recorrido que hizo la sagrada familia durante 12 años por tierras egipcias. En el sorprendente mapa se podía ver, pueblo a pueblo, el recorrido por donde pasaron y sin más bagaje que una burriquilla. Mucho tuvo que trabajar José para el sustento de su familia. En ese momento se me rompieron los esquemas religiosos que me inculcaron de pequeño. Ahí está todo en las fotos que no miento.

Ahí Pepe se explayó más aún que en sus detalladas explicaciones. De todo lo que nos contó, me llamó la atención que las autoridades cristianas (Coptos) asistieron a los tres primeros concilios pero que algunas diferencias con la iglesia del resto de países que parecía que no eran tan puristas, llevó a los Coptos a separarse de la iglesia romana en el siglo I dC. Según la tradición, la Iglesia Copta tiene su origen en las prédicas de Marcos el Evangelista que llevó el cristianismo a Egipto.

Tras la visita al barrio Copto, nos fuimos a los barrios islámicos del Cairo para ver sus mezquitas más importantes, de las cuales, la más antigua y más grande es Ibn Tulún, con más de mil años de historia. Otras visitas a destacar fueron la Mezquita-madraza del Sultán Hassan (s. XIV). una de las más grandes de todo el mundo, y la de Rifai (s. XIX).

Aquí dejo un resumen de todo lo que vimos: 19-11-26 Mezquitas y barrios Cairo

Día 15. Miércoles 27 de noviembre: Vuelo del Cairo a Madrid

Este día fue para volver a nuestro país de origen por lo que no hubo fotos. Salimos muy temprano para llega a Almería de noche, felices de acumular en nuestro cuerpo un montón de vivencias interactuando con la antigua cultura egipcia que tanto sorprende al mundo.

Todos estamos agradecidos al gran equipo que nos ayudó en todo momento a que una experiencia tan diversificada, con tantos desplazamientos y tantas visitas nos fuera placentera en todo momento. A Youssry Samir (nuestro querido “Pepe”), uno de los mejores guías de Egipto y que nosotros disfrutamos durante tantos días, a Francisco Verdegay, historiador especialista en egiptología que con el permiso de Pepe apostillaba, ampliaba o profundizaba en algún detalle y a Conchi la directora de la agencia Aladino que nos acompañó para que los detalles de la logística del viaje rodaran lo más fino posible.

Con el afán de cumplir con lo prometido, he aprendido de la cultura egipcia lo que en un principio no pensaba. Documentándome para hacer los 18 álbumes de fotos y este texto que se está acabando, creo que he aprendido mucho al vivir dos veces el viaje, y puedo afirmar que esa frase que rezaba “el viaje de tu vida” en mi ha sido toda una realidad, aunque no debiera decirlo tan contundentemente, no porque no sea cierto, sino porque desde hace muchos años, he sido un viajero empedernido, y eso me permite ver cada viaje nuevo con cierta distancia.

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