19-10-20_10-28-Camino de Sarria a Santiago

19-10-20_10-28-Camino de Sarria a Santiago

He perdido la cuenta de las veces que he realizado el camino de Santiago. A ver: a finales de los 80 en grupo organizado por la Junta de Andalucía hicimos el camino francés desde Astorga, a finales del 90 con mi hijo por el camino asturgalaico, en 2005 partiendo desde Lugo, en 2006 saliendo desde Saint Jean Pied-de-Port para terminar en Logroño, en 2014 partiendo de Forges hasta Jaca por el camino aragonés. Así que esta sería la sexta vez que me acercaba al camino de Santiago desde Sarria a Santiago por el camino francés, organizado cómodamente por la asociación de “amigos de la Alcazaba”. Íbamos como señoritos parando 4 noches en un hotel de Sarria y otras cuatro en un hotel de Santiago y autobús que nos llevaba y traía.

No es mi modo de salir de casa, pues llevo más bien un estilo mochilero, pero por primera vez, y desde 2007, no me apetecía ir a Sudamérica y se me terminaba el año sin apenas hacer salidas. Así que, en poco tiempo, a partir de octubre, preparé tres salidas: una ya organizada para hacer el camino de Santiago, una segunda que diseñé yo junto a mi hijo aprovechando que me encontraba en Galicia y el otoño estaba a caer y, finalmente, otra organizada al país inventor de los jeroglíficos, y que según rezaba la publicidad iba a ser “el viaje de mi vida”. Y casi que lo fue.

19-10-21-Sarriá-Portomarín-22km

Salimos muy temprano y con muy buena disposición, a la hora azul del día, cruzamos Sarria y tras varias cuestas importantes, nos adentramos en la zona rural gallega donde poco a poco comenzaron a aparecer algunos hórreos, pacas de heno, los helechos ya otoñando, las calabazas gigantes, las berzas gallegas, los pueblitos de piedra semivacíos, las fuentes de piedra rurales, las ermitas romanas, con sus cementerios que no hablan, sus vacas, sus gallinas y, sobre todo, un camino hermoso de tierra, con anchura suficiente para el paso de ganado y personas, limitados a ambos lados por muros o maleza.

Tras una fuerte bajada, pudimos ver a un Miño embalsado, antes de su abrazo con el Sil, unos 40km más abajo, y atravesar un largo y bonito puente antes de llegar al Puertomarín, cuando cansados, tuvimos que subir la empinada cuesta hasta llegar a la plaza, donde nos esperaba la rara y paralelepipeda iglesia-fortaleza de San Juan que data del siglo XII. No está en su sitio original ya que a principios de los pasados años sesenta fue trasplantada piedra a piedra cuando se vio que iba a quedar ahogada en el embalse de Belesar. Aquí tenemos las fotos del día: 19-10-21-Sarria-Portomarín-22km

19-10-22-Portomarín-Lestedo-20km

Casi todo el camino subiendo desde los 400 a los 700 y con una neblina pertinaz que casi nos acompañó en la subida. Eso sí, en lo más alto se divisaba un hermoso paisaje por el valle del Miño y montañas aledañas, mal dibujadas por la intensa niebla del día.

El camino no fue tan bonito como el día anterior y, puesto que Lestedo no parecía aconsejable por que suponíamos no había sitios para comer tanta gente, nos quedamos en un pueblecito cercano, Airexe, pero que sí certificamos un buen sitio para comer: 19-10-22-Portomarín-Lestedo-20km

19-10-23-Lastedo-Melide-20km

Para iniciar la ruta donde la dejamos el día anterior, el bus nos dejó cerca de Airexe y desde ahí comenzamos a caminar y tramos que está en cómodo descenso. El camino nos dio mejores sitios que el día anterior y un sinfín de hórreos.

Tras pasar Palas de Rei, coincidí con un alegre, chirreante y positivo murcianico con el que no paré de hablar hasta que llegamos a Melide. Hablamos de todo. Al final cuando nos despedimos, me quedé prendado del muchacho y pensando en el gran corazón que tenía. Estos encuentros son usuales que se den entre los caminantes donde saca cada uno lo mejor de sí.

Para ver las fotos: 19-10-23-Lastedo-Melide-20km

19-10-24-Melide-Arzua-15km

Este fue el único día que nos llovió. Y en Almería creo que llovío tanto que to los días comiendo migas, ya se sabe cómo somos: cae unas gotas y to el mundo a comprar que si cebolletas, que si rábanos, que si bacalailla, que si aceitunas, que si rajas de pimiento, que si uvas, que si gazpacho, que si sardinas, que si carne, etc. Un sin vivir. Con una alegría, oye. Se me ponen los pelos de punta. Y nadie da una explicación convincente, ni falta que hace. Vamos que no son necesarias las gotas, incluso con cielo nublao y ambiente húmedo también.

Al final, cuando ya llegábamos a Arzua, un bosque de robles a la izquierda y hermosos helechos en el suelo, nos daba continuamente magníficas fotos que íbamos metiendo en la cámara. Así fue que llegué cuando muchos del grupo ya acababan de comer. Caramba que comida nos ofrecieron en la casa Teodora, quizá la mejor de todos los sitios donde comimos. Felices bajo la lluvia y bien comidos, cambiamos de hotel, ahora ya en Santiago. Veamos las fotos: 19-10-24-Melide-Arzua-15km

19-10-25-Arzua-Pedrouzo-20

Tramos en franca bajada y con usuales llanos gallegos entre los 650m hasta la llegada a 400msm. Comenzamos la ruta donde comimos de maravilla. Ya acabó el día lluvioso y el camino era precioso de fotografiar, helechos dorados, setas rojas, brezos violetas, hórreos sin parar y un buen camino. Los de Almería seguían comiendo migas.

Antes de llegar a Pedrouzo, pasé por un albergue viejo conocido mío al que le hice honores sentándome en los bancos de su puerta: era el refugio para peregrinos de Santa Irene donde años antes, en 2005, estuve parando allí cuando salí desde Lugo. Aquí tenemos las fotos: 19-10-25-Arzua-Pedrouzo-20

19-10-26-Pedrouzo-Santiago-20km

Una salida del sol única nos saludó para iniciar lo que iba a ser el último tramo del camino de Santiago. La neblina gallega hizo acto de presencia en las primeras horas de la mañana y poco a poco se fue disipando hasta que como siempre el grupo se fue dispersando cada uno con el ritmo que le daba sus piernas, salvo los fotógrafos que siempre íbamos los últimos. El camino no tenía el encanto de algunos tramos de días pasados, porque atravesaba constantemente por urbanizaciones de esas que ya no tienen el encanto de los pueblitos con construcciones de piedra. La cercanía a la ciudad le da al paisaje otras impronta menos rural y mejor acabada por el cemento donde los ángulos más precisos aparecen.

Ya solo faltaba subir al monte del Gozo para así divisar la ciudad de Santiago con sus cúpulas de la catedral y dejarnos caer. Lo de dejarnos caer es pura broma con unas piernas ya cansadas y la necesidad de ir cruzando calle por calle hasta llegar al barrio antiguo. Allí de nuevo vi a la chica peruana de Lima que tan buenas migas hicimos ya cuando nos aproximábamos a la plaza de la catedral. Aquí las fotos: 19-10-26-Pedrouzo-Santiago-20km

Después quedándonos sin más que caminar, el último día, 27, nos dedicamos a visitar Santiago y hacernos la usual foto del grupo en la plaza de la catedral