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25-10-24_11-02 Otoño Valle de Arán

25-10-24_11-02 Otoño Valle de Arán

Pronto comencé a preparar la salida otoñal´25, ya desde el mes de junio. Me costó trabajo elegir un sitio nuevo pues llevamos más de una decena de años saliendo mi hijo y yo, a los bosques del norte, allí donde el otoño se manifiesta en sus versiones más bellas. Hemos hecho rutas por toda la cornisa cantábrica desde Galicia hasta los pirineos catalanes, pasando por los hayedos de Asturias, País Vasco, y ya por los Pirineos por Navarra y Aragón.

Siempre en busca de los mejores hayedos otoñales que, salvo algunas manchas al norte de Madrid y Zaragoza, estos se encuentran en el norte de España, y es por eso que costó elegir una nueva zona donde nunca hubiéramos estado. Al final esta recayó en el valle de Arán, esa zona vecina a los valles de Huesca donde estuvimos el año pasado (valle de Benasque), en el límite de la frontera con Francia y adornada por el muy curioso y especial río Garona que presenta varias peculiaridades. Nace en las montañas de los Pirineos, pero se va en dirección noroeste, atravesando la frontera francesa, para pasar por Toulouse y desembocar en Burdeos. Más curioso aún es su nacimiento, que no se ponen de acuerdo si es en Pla de Beret al oriente de Arán o en el macizo de la Maladeta al occidente, bajo el pico Aneto, donde sus aguas desaparecen por Forau de Aiguallut (Huesca) para aparecer en Uelhs deth Joeu, en Artiga de Lin (Lérida). Lo que si es cierto, es el 80% de las rutas diseñadas, las hemos vivido al lado del parsimonioso y bonito río Garona al que mi hijo y yo le hemos tomado con especial cariño.

La planificación la inicié en el mes de junio, y que en varias ocasiones he tenido que volver sobre lo diseñado ante nuevas informaciones, sobre todo, cuando supe que había un camino de Santiago denominado “Arán Pirineos” que parte en el territorio francés atraviesa el Pirineo por el Valle de Arán y luego desciende hacia Aragón, enlazando en Berbegal con el ramal catalán del Camino de Santiago. La presencia de este camino me obligó replantear algunas rutas y lograr hacer, siempre que se pudiera, varias rutas en un mismo día, dado que tenemos la costumbre de aprovechar al máximo el esfuerzo de la subida al norte.

Aunque no se realicen algunas rutas y otras se cambien, si que es muy bueno llegar una planificación, esto permite saber que hacer cada día, aunque se realicen pequeños cambios. Aquí sobre el mapa del valle de Arán, hemos colocado las rutas que finalmente hemos realizado que, como es lógico, difieren un poco con las que inicialmente comencé a planificar; y a continuación, con detalle fotográfico, se va a poner enlaces a los álbumes de las rutas que hemos realizado, así como una pequeña narrativa de la vivencia que hemos tenido en cada sitio:

Rutas realizadas por el Valle de Arán

Relatos descriptivos de las rutas

 

25-10-25a CdS Senet-Conangles

Era la primera ruta y en plan era tomar el autobús para llegar hasta Senet y desde allí se cruzaba el río Noguera Ribagorzana que discurre entre Cataluña y Aragón de norte a sur, aunque nosotros nunca vimos ninguna frontera. Al otro lado del río, tomamos un camino de Santiago que aquí se denomina “Camino de Santiago Arán Pirineos” cuyo tramo parte de un pueblo más abajo llamado Vilaller. Al poco, nos adentramos en un espléndido hayedo que tuvimos la suerte que estaba en toda su expresión otoñal y conforme nos íbamos acercando a la esplanada de Conangles, se hacía más y más bonito. Saltábamos de alegría en la parte final de ese primer tramo, ya cerca de Conangles y a la altura de la cascada de Besiberri.

25-10-25b CdS Conangles-Vielha

Se nos torció el día tomando la decisión de no regresar en bus y hacer otro tramo del camino de Arán ya que nos llevaba directamente a Vielha. Sabíamos que sería un sendero duro por la subida intensa que había que hacer hasta el collado, pero lo que no pudimos imaginar era el mal estado que estaba el camino por los continuos desprendimientos de piedras que se dan por esa zona que había inhabilitado un tramo de la subida. Esto nos hizo sufrir la subida casi vertical avanzando entre pedruscos, hasta llegar a una zona más cómoda que antecedía a una subida llena de zig-zag y aún quedaba más y más para subir. Aquellos 1100 metros de subida se hicieron interminables cuando todavía por la parte de arriba había que pasar zonas donde habían colocado cadenas para no despeñarse. Nos quedamos de estado de este tramo, pues siendo camino de Santiago, en ningún sitio se advirtió del disparate que íbamos a vivir. El momento soñado de la bajado se hacía esperar cuando ya las fuerzas estaban bastante debilitades.

Cuando por fin iniciamos la bajada, casi que era peor que la subida pues el camino estaba lleno de pequeñas piedras que dificultaban enormemente el andar. Fueron 1300 metros de pura bajada. Al final, tuve que agarrarme a mi hijo pues progresivamente fui perdiendo tanto la fuerza muscular como el sentido de la verticalidad que sin quererlo me “empujaba” para atrás y al lado izquierdo. El duro avance, cada vez más lento, solo lo podía continuar por el ánimo que me daba mi hijo y sobre todo porque me dejaba apoyarme en él.

Así íbamos cuando se le ocurrió la idea de dejarme en una caseta cuyas escaleras me protegían de una suave lluvia que, desde hacía un rato, también nos acompañó para que no nos faltara de nada. En esta situación, a mi hijo se le ocurrió una idea que de algún modo fue una salvación: era correr hasta el coche los 3 o 4 km que quedaban y volver a mi rescate. Mientras esto sucedía a mí me dio por hacer estiramientos, lo que me ayudo a poder andar por mí mismo, aunque en unas condiciones precarias. Así fue que mientras el iba y regresaba con el coche yo, por mi parte, iba a su encuentro hasta la carretera. Después, llegados al hotel nos dimos un gran baño para desentumecer la musculatura, no obstante, aunque el baño fue estupendo, los músculos continuaban tan doloridos que decidimos cambiar los planes para el día siguiente y, en vez de volver, como estaba previsto, a Conangles, donde hay muchos desniveles, elegido una ruta no muy existente para no perder el día.

25-10-26 CdS Vielha Bordes

Tenía preparada una ruta más bien llana que no presentaba mayores dificultades para el cuarto día, pero viendo mis condiciones musculares, decidimos hacerla antes, además, salía del mismo Vielha por lo que no teníamos que coger movilidad.

La ruta era muy bonita pero debido a que casi todo el tiempo íbamos pegados al río Garona solo pudimos disfrutar del bosque de ribera que manifestaba poco otoño. Pero conforme nos íbamos acercando a Bordes, si que disfrutamos más del otoño entre robles y hayas. Así fue el día donde recuperé algo mis dañados músculos.

25-10-27 CdS Bordes-Les

Como aún no tenía recuperada la musculatura de las piernas, decidimos hacer otro tramo del camino de Santiago por Arán con características similares al del día anterior. Así que lo continuamos donde lo dejamos para así hacer desde Bordes a Les. El camino, como no se podía esperar de otro modo, transcurría paralelo al río Garona. Antes de pasar a la otra orilla, que se hacía antes de llegar a Bossost, pasamos por el bosque de Artiga de Lin, que estaba en toda su frondosidad otoñal más plena. En el banco del paseo fluvial de este pueblo, nos paramos a tomar nuestro desayuno favorito, frutos secos con higos secado por mí mismo. Después, continuamos el camino a Les donde hay un desvío innecesario que nos hizo subir a una alta cota para después bajarla sin saber el motivo. Así llegamos al precioso pueblo de Les salpicado de tabacaleras y tiendas vendiendo alcoholes por su proximidad a la frontera francesa.

25-10-28a Cascada de Molieres

Gracias a esos dos días que habíamos andado entre senderos más planos y dándonos por las tardes baños en la piscina climatizada del apartahotel, fui recuperando la normalidad muscular y, aunque no del todo, fuimos a hacer las dos rutas que nos faltaban por el entorno de Conangles. Primero fuimos al bosque de Molieres, que por su parte más baja estaba el otoño algo pasado, pero mostraba hasta llegar a la cascada, una belleza singular gracias a un hayedo con ejemplares entrados en años de un porte y personalidad que se hacían sobresalir al contraluz de un día soleado esplendoroso.

Después de la visita de la cascada, el camino de vuelta ascendió a la parte más alta del recorrido donde esta parte del bosque estaba más suculento en su manifestación otoñal; eso y la belleza de los altos picos que inevitablemente salían en las fotos, nos dejó un sabor delicioso para así ir acabando la ruta. Así llegamos al punto donde tres días antes iniciamos la subida al puerto de Vielha, que ambos no quisimos recordar dado el mal sabor de boca que nos dejó.

25-10-28b Cascada de Besiberri

Después de nuestro desayuno en el área recreativa de Conangles, iniciamos la subida a la otra cascada de la zona, la de Besiberri, sabiendo a ciencia cierta que esa subida nos llevaría al bosque del mismo nombre que tanto nos gustó el primer día. En efecto, así fue y comprobamos que a pesar que habían pasado tres días, el viento no había apenas quitado las hojas otoñales del hayedo; eso y el sol brillante que lucía el día, nos dejó hacer fotos espectaculares y relucientes como si alguien hubiera enchufado los árboles a la red eléctrica. Tras la subida, nos esperaba una cascada entre rocas y arboles muy peculiar, cuyo entramado natural no dejaba hacer buenas fotos, algo que a esas alturas no nos importó mucho. La bajada nos dejó en la retina más del maravilloso bosque de Besiberri. Su nombre lo dice todo.

25-10-29a CdS Les Fos

Nos acercamos a Les para continuar un nuevo camino de Santiago que se inicia en una sugerente ermita, a las afueras de Les, y acaba en territorio Frances, en un pueblo llamado Fos. Al principio el camino mostraba sus mejores prendas otoñales, principalmente en los avellanos y otro árboles de ribera vestidos de amarillo, siempre avanzando cerca del río Garona, como siempre con aguas mansas como en casi todo su recorrido, así hasta llegar a Puntaut, el último pueblo aranés antes de toparnos con la frontera que por esta zona parece estar muy ilustrada con fotos en blanco y negro hechas por agentes de aduana, tanto de un lado como otro y otros relatos históricos de la zona, como aquella inclusión de militares republicanos en 1944 o las ayudas que se les dio a judíos huyendo de los nazis en 1942.

Así, conociendo la historia del puente, fue que cuando lo atravesamos el “Pont del Rei”, nos sentimos participes de la historia del España. Adentrándonos en el camino de Santiago en territorio francés, nos sorprendió mucho lo bien cuidado que esta, sobre todo porque queda muy poco espacio entre la orilla del río y la ladera bastante vertical del bosque de Carlac, y por eso los primeros tramos están soportados por estructuras metálica muy bien extendidas, algo que nunca vi en la decena de vivencias por caminos de Santiago.

Un poco más adelante, ya a la altura del embalse que han hecho los franceses una vez que el río Garona es suyo, el camino está muy bien acabado y las fotos otoñales con fondos acuosos quedan magníficas. Un poco más adelante, el río Garona, liberado de tantas estrecheces montañosas del cañón por dónde acaba de pasar, gira a la izquierda en dirección oeste para entrar en un reposado valle, en consonancia con las aguas mansas del río, hasta que llegamos a Fos.

25-10-29b Bosque de Carlac-Bausen

De regreso a Les, subimos al pueblecito de Bausen en el coche para adentrarnos en el bosque de Carlac que nos había informado que era de lo más bonito. Nosotros, sin saberlo, primero hicimos la subida intensa (la mayoría de los que visitan este bosque lo hacen al revés) y después disfrutamos de un camino plano cuando estábamos en pleno bosque y fue entonces que comprendí porqué es tan famoso, y tras una intensa bajada hasta una pequeña cascada, nos adentramos en un segundo tramo más largo y más denso en belleza otoñal. El bosque de Carlac contiene ejemplares de hayas muy viejas con otras más jóvenes, pero el conjunto muestra una naturaleza otoñal muy placentera para el amante de esta estación. A final nos esperaba las casitas antiguas de Bausen con detalles en los techos tan inusuales en la región andaluza.

25-10-30 Lago de la Restanca

Queríamos conocer las mejores rutas otoñales del valle de Arán y hasta ahora estuvimos en la parte sur de Vielha, por la esplanada de Conangles y por la parte norte hasta la frontera con Francia. Ahora queríamos conocer la parte oriental por Arties y Baqueira. Comenzamos por la subida al lago de la Restanca y la verdad que fue algo decepcionante pues, tras dejar el coche en el aparcamiento, por allí había pocas áreas de color otoñal, más bien había una tremenda subida por un sendero muy accidentado y duro que para lo más que sirvió fue para recordar la misma subida que hice en el año 1994, pero entonces el camino estaba mucho mejor a salvo de las erosiones posteriores y las fuerzas eran propias de un joven. Eso sí, andamos tanto que nos perdimos y fue quizá la noche que más frío he pasado en mi vida dentro de una caseta semiderruida y con la ropa de verano. Así se lo contaba a mi hijo mientras ascendíamos con esa nostalgia que de el paso del tiempo y el mismo hecho de salir con vida.

El lago de la Restanca, convertida en presa, como tantos lagos usado para crear corriente eléctrica, no me pareció tan bonita como años antes. Una vez en el coche, vimos en las laderas del valle que había entre Arties y el aparcamiento, unos hermosos bosques otoñales, que nos sirvió para disfrutar del otoño para nuestro regocijo.

25-10-31a Valle de Tredós

Volvimos a merodear por otro lugar al oriente del valle de Arán, en este caso a la altura de Tredós, donde nos adentramos por el valle del mismo nombre. A falta de otoño en la ruta prevista que estaba por encima del Balneario de Tredós, nos centramos en la ruta que discurría por el valle cuyo otoño estaba más desarrollado. Por el centro discurría río Aiguamog, un afluente importante del río Garona que nace en el circo de Colomers. El valle contiene un bosque de ribera que muestra colores variopintos y diversificados y más allá, en las laderas de las montañas a un lado y otro, manchas otoñales de hayedos y robledales. Al salir del valle a la altura de Salardú, en la montaña que se levante en su cara norte, vi un hermoso bosque otoñal que dejé anotado para otra ocasión.

25-10-31b Bosque de Les

Se acercaba el día de tener que abandonar el precioso otoño aranés y quedaba todavía día para conocer otros sitios. Entonces recordé que en la ladera este de Les hay un bonito bosque que dijimos de visitar. En coche las distancias son cortas y en poco tiempo estábamos iniciando la ruta. Nada más que empezar había que subir una empinada cuesta hasta el castillo de Les que se construyó en el siglo XIII. Después nos adentramos en un bosque donde hay diversidad de árboles otoñales donde predomina la haya. Salvo algunos fuertes desniveles y una senda irregular, es más bien un hermoso y saludable paseo local. Al final se funde la naturaleza más salvaje con esa otra más domesticada de los huertos caseros donde se cultivan verduras, frutales y, en algunas huertas tienen también gallinas, con la pesadumbre de los dueños de sufrir inspecciones sanitarias en cualquier momento. Es la crueldad y falsedad de esta sociedad capitalista penalizando el inocente huevo, como nunca se había hecho en toda la historia de la humanidad, mientras andan a sus anchas los múltiples alimentos de procesado industrial, veneno para la salud.

25-10-31c Bassa Bordes

Tras comer en Denia, un restaurante bonito de Bossost, y echarnos una siesta, todavía quedaba un rato a la tarde para hacer una nueva ruta, así que sin pensarlo rescatamos una ruta programada que aún no se había hecho y fuimos a Bassa, un embalse bonito jalonado por viejos árboles hundidos, pero con poquito otoño, así que decidimos bajar a Vielha, pero cuando estábamos a media altura del regreso, vimos que había una pista que iba para Bordes y tuve una corazonada de que por allí podríamos ir hasta el corazón de un hayedo que veía prometedor desde la carretera siempre que pasábamos por allí. De este modo, al poco tiempo, nos internamos por el centro del bosque que ofrecía una sucesión de bellas fotos, hasta el punto que no pasaba de tirar fotos incluso cuando ya la tarde se nos echaba encima y la luz más intensa era la de los faros de nuestro coche. El resultado fue una serie de fotos bellísimas quizá de las mejores de esta subida otoñal a Arán. Embriagado de tanta maravilla, incluso entrando en Bordes, donde celebraban el día de los santos, seguía y seguía tirando fotos, todas bastante buenas por esa maravilla de cámara de fotos que lleva mi móvil.

25-11-01a Hospice de France

Igual que el día anterior, motivados porque ya nos quedaba poco tiempo, hicimos tres hermosos merodeos, en este último día que también queríamos aprovechar al máximo. Así que comenzamos por la zona más lejana de donde estábamos: el hospice de France. Teníamos que llegar hasta Bossost, girar a la izquierda subir la ladera de la montaña, y pasar por el coll del Portillón a territorio francés para después subir por una pista estrecha hasta el hospice, ya muy cerca del puerto de Benasque, aunque nuestra pretensión era solo disfrutar un rato de otoño. Lamentablemente, en esa zona alta quedaba poco del otoño por lo que no pudimos explayarnos mucho, pero si que había mucho ocre y de calidad por el camino que nos trajo al lugar, así que de vuelta dedicamos el tiempo en fotografiar esa parte, donde había unos bosques extensos llenos de excelente otoño.

25-11-01b Coll del Portillón

De regreso, en la misma frontera, hicimos otra ruta en el mismo Coll de Portillón, a partir de un área recreativa más abajo. Es un bosque muy peculiar pues se ha desarrollado en toda la cima de la montaña por donde pasa la frontera. Esa singularidad la ha desarrollado en una disposición de los árboles muy diferente a otros, donde los troncos tienen cierta dispersión lo que contribuye a la formación de ejemplares grandes y, al ser de viejo porte, las formas son tan singulares que muestran mucho parecido a los bosques donde viven los nomos (esto me lo acabo de inventar, pero qué más da, si queda bonito).

Del mismo modo que en la ladera, cara al este, se extiende un excelente bosque otoñal en la parte española denominada Artiga de Lin, lo mismo ocurre en la ladera oeste pasada la frontera ya en territorio francés.

25-11-01c Artiga de Lin

Si habíamos disfrutado con la maravilla del bosque francés al otro lado de la frontera, justo es que pudiéramos hacer algo semejante a este lado, ya en territorio español, más aún porque era ya nuestro último día y precisamente era uno de los bosques que más me llamaron la atención, desde que lo vi por primera vez desde la carretera, desde Bordes y en aquella rápida incursión a atardecer donde apenas había luz para disfrutar de este maravilloso bosque. Así que decidimos acabar nuestro periplo haciendo esta última visita.

El bosque no nos defraudó, su exuberancia de ocres y amarillos en todas sus gamas, y su densidad de colores, hacía disfrutar como si fuera un ensueño. Cuando ya estábamos emborrachados de tanto color saturado, vimos que era un buen momento para regresar a Vielha, tomar un hermoso almuerzo en nuestro sitio favorito “Turrull”, echamos una larga siesta, disfrutar del último baño en le piscina del apartahotel y dar nuestro último paseo por la ciudad a modo de despedida, no sin antes de comprobar qué fuente tenía el agua más rica para que a eso de las 5 de la mañana pudiéramos llenar las garrafas, antes de iniciar la bajada al sur.

Valoración de la subida otoñal de 2025

De todos los bosques visitados con esplendor otoñal, los que más nos han gustado son los hayedos de Carlac, Conangles y Artiga de Lin. Salvo dos días, el 25 que hicimos la tremenda subida Conangles-Vielha y el día 30 que subimos al lago de la Restanca, donde apenas había bosque otoñal (aunque los hubiera por los alrededores), los demás son bosques que nos han hecho disfrutar mucho del otoño y el valle, que no es muy extenso nos ha permitido no tener mucho desplazamiento desde nuestro alojamiento en Vielha. Prácticamente todo estaba a tiro de piedra salvo ir al Hospice de France que si nos ha supuesto un desplazamiento de media hora.

La relación precio-calidad era óptima en el “Refugio de Aran Vielha Aparthotel” y nos sorprendió varias cosas: la primera es que estaba muy cerca de todas las rutas a realizar, también todo lo que necesitamos de la ciudad también estaba muy cerca, así como el río Garona. Y lo que disfrutamos mucho fue la piscina climatizada que visitábamos todas las tardes. Por la mañana hacíamos almuerzo en algún sitio agradable y por la tarde, hacíamos la cena en la misma cocina de la habitación. MI hijo y yo estábamos muy bien organizados y cada cual ayudaba en lo que sobresalía, así los diseños de las rutas me correspondían a mí y las decisiones locales de cada ruta le correspondía a mi hijo que para eso tenía una intuición orientativa que he ganaba por mucho. También los desplazamientos eran tarea de él. En definitiva, hacíamos un gran equipo en la tarea de disfrutar al máximo del otoño y así fue como ocurrió. Ojalá, podemos alargar más y más estas subidas otoñales, a mí me vienen de maravilla, estoy además con mi hijo unos días que de otro modo sería difícil y a el también le viene muy bien, disfruta también de unos días de naturaleza y descansa de la tarea del hogar que con dos hijos es mucha.

Vi que podría ser muy buena idea no coger el coche puesto que había autobuses tanto dentro como fuera del valle y sabiendo los horarios podríamos usarlo para los desplazamientos. Al final los usamos no mucho, pero logré tener mapas y horarios por si se presentaba la ocasión:

Movilidad en Bus

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